Mario recorre distancias asombrosas en sus juegos: corre, salta, se cuela por tuberías y al final todavía se enfrenta a Bowser. Sus provisiones las saca de los bloques por el camino, o sea monedas, champiñones y Flores de Fuego. A nadie en todo el Reino Champiñón se le ocurre beber un trago de agua entre medias.
A nosotros sí, y por eso existe la Botella de metal Super Mario. Sobre el cuerpo de metal cepillado están repartidos los emblemas del reino: monedas, Bloques de interrogación, bloques de ladrillo, champiñones rojos y verdes, Flores de Fuego, caparazones y de vez en cuando un Bloque POW, ese que en el juego sacude la pantalla entera. Del tapón de rosca cuelga una correa roja para llevar la botella en el dedo cuando ya tienes las dos manos ocupadas.
Quien no quiera renunciar a un poco de Reino Champiñón en la oficina, en el entrenamiento o de camino a la universidad, ha dado con lo suyo. La botella no suelta ninguna vida extra, pero te lleva sin fallos hasta el siguiente punto de guardado.